01/08/2012

El Estudio Summer School en Casa Josephine

Este verano una nueva idea de las de Inés nos llevó hasta Sorzano , el pueblo donde se encuentra Casa Josephine, en la Rioja, muy cerquina de Logroño.

Nosotros, la pandilla de los profes, fuimos de viernes para organizarnos  y poner todo a punto. El viaje fue pa vernos, entre el montón de cosas y la silla de Valentina aquello era un puzzle. Después de decir Hola toro! a todos los carteles del camino, llegamos al destino muy intrigados por verlo todo.

La casa es preciosa, llena de detalles bonitos por todas partes, hasta el último día no dejé de descubrir rincones y de mirar esos maravillosos suelos.

El pueblo es pequeño y rodeado de huertos de caerse patrás, llenos a rebosar de todo, cerezas, ciruelas, muchas flores, hortalizas…

Un poco más arriba se veían también campos de  trigo y olivos.

El mismo día que nosotros llegó Paola, desde Argentina y compartimos la primera cena y mucha charla. Aunque debía de estar agotada, esta chica es pura energía y simpatía y no se fué a dormir hasta las tantas, respondiendo nuestras preguntas y contándonos su historia.

El domingo fue un día de preparativos y cocina pero sin privarnos de un paseo, con nuestros guías, Iñigo y Pablo, los chicos de Casa Josephine, que fueron muy amables con nosotros y nos llevaron toda la semana, de aquí pallá, para que disfrutaramos lo máximo posible del lugar.

El momento llegó, iba a comenzar el Estudio Summer School de  La Casita de Wendy.

Llegaron poco a poco nueve chicas de lugares y personalidades diferentes y se sumaron a nosotros. Ya en la cena de bienvenida hicimos buenas migas y la convivencia todos estos días fué genial.

Además de aprovechar al máximo las clases por las mañanas, tuvieron tiempo libre para visitar la zona, hacer excursiones, coger fruta, tomar el sol, incluso visitar alguna bodega.

Organizamos alguna actividad más, no tuvimos ni un minuto para aburrirnos, la tarde del miércoles clase de cupcakes y el viernes un taller de Almazuelas con Lola Barasoain, en su molino a las afueras de Sorzano.


Yo no conocía su trabajo y creo que es lo que más me impresionó de este viaje.Es una mujer muy especial con mucha pasión por lo que hace y esa forma de vivir su vida como quiere y como le hace feliz, que yo admiro tanto.

Ha dedicado mucha parte de su vida a recuperar y estudiar este arte tan antiguo y que tan poco se ha valorado, un valor que supo trasmitirnos tan bien que salimos de allí encandiladas recordando todo lo que nos rodeó esas 4 horas de trabajo junto a Lola.

Y cambiando de tema, Pinchín no faltó a la cita y desde el primer día invadí un poco (mucho) la cocina. Hasta Valentina venía a buscarme allí gritando Mohicaaaa!

Si la estancia, las clases, la casa eran tan especiales…¿por qué no tener un pan artesano y natural para comer a diario? Eso me propuse y la masa madre burbujeo hasta el último día cerca de la ventana.

Pero ésto y la aventura en busca de la gastronomía artesana local junto a Íñigo ya dan para otro reportaje… ¡y será muy pronto!

Muchas de las fotos se las he cogido a Inés y a las alumnas, asi que aquí os dejo sus blogs y páginas donde podéis ver esta experiencia desde sus puntos de vista…

Ameskeria
Paola
Eva
Giulia
Ana
Atri