03/06/2016

Ronda 14: la clienta repunante dice que al final comió bien

sala pequeña de abajo, ronda 14

Llegamos al Ronda 14, me gusta el local, me pongo contenta y enseguida me encierran en un zulo sin ventanas en el que yo no metería a nadie y allí estamos 3 grupos, y una mesa libre, increible lo que da de si un hueco tan feo.
Otra pareja muy discreta y un grupo enorme (creo que eran 4 o 5 pero gritaban y reian como 10). Grupo que no deja de aumentar porque tras comer han decidido tomarse los copazos entre amigos allí!!!

Habiendo una mesa libre un poco mas alejada de ellos nos ponen en la mesa angustiosa al lado del hueco que hace de puerta y ahí es cuando dejo de disfrutar la comida.
Los vecinos están muy muy cerca, cosa que no me importa gran cosa, estoy hecha al modo bistro, incluso he compartido mesa con extraños frente a frente, pero estos no dejan de moverse, gritar… Ya es el colmo cuando, al llegar uno mas, de visita, porque el grupo ya ha terminado de comer, le hacen sitio poniéndole una silla literalmente pisando la nuestra.

jolgorio

Los camareros muuuy despistados (con todo) observan mi enfado creciente sin hacer nada.
Harta y pasmada con la escena les pido, antes de que traigan otro plato mas, que nos pongan en la otra mesa, un poco más lejos. Muchas disculpas y eso y nos mudamos. Pedí salir del hueco del infierno pero estaba todo lleno.
Me encontré algo mejor, no soy (muy) rencorosa.

La comida me gustó, probamos el tiradito de corvina a la crema de ají, muy bueno, las patatas rellenas, que pedí porque “se las había leido” a alguien, a mi no me fliparon, pero malas no estaban.
Aunque me costó casi un enfado convencer al Chasquin que yo allí queria comer sushi y no cachopo (que si las amigas de Avilés iban por ello…, que si es por lo que se conocen y lo hacen bien…) al final lo conseguí y fue lo que más nos gustó.

El gunkan con tartar de vieiras y aji amarillo es alucinante, riquisimo, solo por eso ya merece la pena ir. Pedimos también el niguiri-hamburguesa, de wagyu, rocoto y azul, que no estaba a la altura del otro, la carne picada, se servía algo planchada, a mi no me impresionó la textura, no considero que se aprecie si es wagyu u otra cosa en esa forma de elaboracion, pero era agradable también.

Asi que si volvemos tengo muy claro dos cosas, que pediré que me sienten bien arriba o bien abajo pero donde los ventanales (que ya es mala suerte lo del zulo, que el local es grandón) y que iremos a por el sushi a tope.
La carta de vinos también me agradó, encontramos algunos blancos que nos apetecieron. Variedad en precios y en origen.

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