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Treze restaurante: ¡Me van a ver mucho poraqui!

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Otro viernes que nos sale bien! Entramos y hay barullo en la zona bar, pero habíamos reservado en el restaurante, a la próxima pedimos abajo que también mola.

Nos llevan muy corriendo arriba, la sala esta casi vacia, solo una mesa más. Parece que la otra zona tiene más público.

Es agradable y muy tranquilo, casi demasiao. Está decorao muy diferente al ambiente escaleras abajo, aqui todo muy clásico… manteles blancos, luz, plantitas, sillas elegantonas y el toque de contraste de los vasos rojos. Mientras que en la planta baja y la entrada una decoración actual con colores y madera, menos formal.

Pedimos todo medias raciones, que por cierto son bien abundantes.

Yo estaba empecinada con las mollejas esas de curry rojo y el guiso de manitas, morro y oreja. No negociables. Añadimos el cochinillo y el gamo. Toma menú variao!

Todo muy, muy bueno, pero las mollejas…las mollejas chaval! espectaculares! un lujo de plato que vamos a tener que repetir porque es de lo mas bueno que comimos en mucho tiempo.

De vino un Navazos- Niepoort que iba muy bien a toda la melosidad y densidad de los platos. Puede que la casquería hubiese ido mejor con algo mas fresco pero puestos a escoger un mismo vino para toda la comida fue guay, a mi me agradó la combinación.
Luego como es tradición nos fuimos a buscar donde tomar un carajillo. Vivalviernes!

Ronda 14: la clienta repunante dice que al final comió bien

sala pequeña de abajo, ronda 14

Llegamos al Ronda 14, me gusta el local, me pongo contenta y enseguida me encierran en un zulo sin ventanas en el que yo no metería a nadie y allí estamos 3 grupos, y una mesa libre, increible lo que da de si un hueco tan feo.
Otra pareja muy discreta y un grupo enorme (creo que eran 4 o 5 pero gritaban y reian como 10). Grupo que no deja de aumentar porque tras comer han decidido tomarse los copazos entre amigos allí!!!

Habiendo una mesa libre un poco mas alejada de ellos nos ponen en la mesa angustiosa al lado del hueco que hace de puerta y ahí es cuando dejo de disfrutar la comida.
Los vecinos están muy muy cerca, cosa que no me importa gran cosa, estoy hecha al modo bistro, incluso he compartido mesa con extraños frente a frente, pero estos no dejan de moverse, gritar… Ya es el colmo cuando, al llegar uno mas, de visita, porque el grupo ya ha terminado de comer, le hacen sitio poniéndole una silla literalmente pisando la nuestra.

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Los camareros muuuy despistados (con todo) observan mi enfado creciente sin hacer nada.
Harta y pasmada con la escena les pido, antes de que traigan otro plato mas, que nos pongan en la otra mesa, un poco más lejos. Muchas disculpas y eso y nos mudamos. Pedí salir del hueco del infierno pero estaba todo lleno.
Me encontré algo mejor, no soy (muy) rencorosa.

La comida me gustó, probamos el tiradito de corvina a la crema de ají, muy bueno, las patatas rellenas, que pedí porque “se las había leido” a alguien, a mi no me fliparon, pero malas no estaban.
Aunque me costó casi un enfado convencer al Chasquin que yo allí queria comer sushi y no cachopo (que si las amigas de Avilés iban por ello…, que si es por lo que se conocen y lo hacen bien…) al final lo conseguí y fue lo que más nos gustó.

El gunkan con tartar de vieiras y aji amarillo es alucinante, riquisimo, solo por eso ya merece la pena ir. Pedimos también el niguiri-hamburguesa, de wagyu, rocoto y azul, que no estaba a la altura del otro, la carne picada, se servía algo planchada, a mi no me impresionó la textura, no considero que se aprecie si es wagyu u otra cosa en esa forma de elaboracion, pero era agradable también.

Asi que si volvemos tengo muy claro dos cosas, que pediré que me sienten bien arriba o bien abajo pero donde los ventanales (que ya es mala suerte lo del zulo, que el local es grandón) y que iremos a por el sushi a tope.
La carta de vinos también me agradó, encontramos algunos blancos que nos apetecieron. Variedad en precios y en origen.

Bocapequeña en La Tasquería

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Elegí la Tasquería como primera aventura después de años de no comer fuera en Madrid, eramos un “ladyhalcón” el chasquin y yo…no coincidíamos y cuando pasaba yo quería cocinar.
Por fin los viernes mediodía son nuestros, al menos varios al mes.

Yo leo del gastronomía todo el tiempo así que ya sabia que quería venir aqui. Y mi gran amor por la casquería me decía que este era mi sitio.

Así fué y fué tan bien que solo puedo decir que seguimos sin recuperamos de esta visita y que mientras elegimos otros restaurantes pensamos en repetir allí.
Estoy alargando la vuelta porque si sale bien la segunda también, estaremos perdidos para siempre :)
No comento uno a uno los platos, todos los que probamos fueron excelentes y solo lamentamos tener que elegir.
Bueno…si se me obliga diré que manita, alcachofa, cigala fue mi plato preferido y el que menos nos gustó, los callos, que así preparados no nos entusiasman.(con chorizo y creo que también morcilla, aunque no lo recuerdo bien y corte grande, a la madrileña, vamos).

De beber, pa nosotros con la casquería casi siempre un blanco, dígote yo que sí! Navaherreros blanco, 2013, que fue guay con todo.

Y en cuanto al local a mi me pareció acogedor y animado y el sitio que nos tocó estuvo bien , aunque las sillas altas pa mucho rato no son, esta mesa es como una segunda fila de la barra, eso mola si no te toca delante,pero me quedé con ganas de comer en primera fila… ¡a la próxima será!

Intento de Diverxo en casa

Porque es eso, un intento, que no se parece lo más mínimo a los platos de David Muñoz.

Aún así estaba rico porque ir a su restaurante despierta toda mi curiosidad y me inspira para cocinar.

El aperitivo de edamame con falso ají, el mío es una emulsión de curcuma y aceite con un poco de mostaza de Dijon.

El entrante fueron los raviolis rellenos de verduras y gambas regados con un caldo thai (pescado, camarones secos, hojas de limón kaffir, lemon grass, un pimiento pájaro, y verduras en un caldo reducido con leche de coco).

y el plato un poco más clásico de pez espada a la plancha con espárragos trigueros y tomate confitado y hojaldres caseros.

De postre té de maracuyá.

Diverxo, segunda visita

Justo un año después nos decidimos a volver a Diverxo, llamamos con pocas esperanzas el miércoles y por una anulación de última hora, conseguimos mesa para 2 a las tres y media del jueves.

Nosotros, confiaos en que da tiempo de sobra de ir y volver, nos subimos al tren, esa misma mañana a las 12, para ir a Móstoles a ver la expo de Sonic Youth.

Por supuesto llegamos tarde y además nos liamos con el tren y el metro, a las 4 por fín estábamos sentados en Diverxo. En el nuevo local, mucho más amplio, con cristaleras que dan a un jardín, luminoso y agradable, sillas con respaldo acolchadinas y cómodas, mucho espacio entre mesas.

Al entrar hay un bar muy oriental en un altillo y una especie de salón con sofas negros y mesitas. Vimos mucha gente tomar algo ahí después de comer. De frente una bodega y a la derecha el comedor, justo enfrente de éste, a través de los cristales se vé la cocina. Las zonas se dividen con unos bloques con una ventanuca hueca y con este mismo diseño hay un puesto donde están cubiertos, cristalería y menaje para los camareros.

Estuvimos muy a gusto en el nuevo espacio.

Llegamos un poco nerviosos por el retraso pero todos nos recibieron muy bien, muy amables y simpáticos.

A la hora que era solo podíamos optar al menú Express que consta de aperitivo, 2 primeros, pescado, carne y postre.

Los 2 aperitivos uno para compartir, los edamame con salsa de ají amarillo, que ya conocíamos y que seguían igual de ricos, incluso más porque la salsa de las judias de soja japonesas estaba más suave. Y eso que a mí me gustó mucho la fuerte, pero es cierto que eso te dejaba un poco anestesiada la boca nada más empezar y con el montón de matices que tienen los sabores de los platos era una pena.

Y el segundo aperitivo, el mejillón tigre estilo fusión, con escabeche de lima kéfir, sofrito de tomate y chile y huevas de pez volador, delicioso.

Son los únicos platos que repetimos, el sumiller Javier Arroyo se encargó de preguntarnos y anotar los que ya habíamos tomado en la visita anterior.

Escogí un vino, Miquel Gelabert Muscat Joven Blanco 2007, con el dulzor de la uva pero muy frutal y aromático, iba bien con los platos pero quizas debí escoger un vino con algo más de acidez. Dejando a un lado su armonía con los platos, este vino me moló bastante.

El primer entrante fue un dim sum el Bun relleno de trompetas de la muerte, cubierto de piel de leche con rábano sobre buey wagyu y con loncha de cecina de buey, no dejó alucinados, lo esponjoso del bun y lo cremoso del relleno sobre todo.

El segundo entrante, Chili Crab, basado en el plato típico de Singapur, en la versión Diverxo se sustituye el king crab por txangurro  y el chile por pimentón de la Vera, huevo de codorniz, salsa yuzu, un brioche de mantequilla tostada y tempura de cangrejo de cáscara blanda completan el plato. A mi me gustó muchísimo, el pimentón unificando el plato, el brioche, esponjosísimo, para mojar la salsa del txangurro y ese cangrejo blando, que no había probado hasta ahora, que me hizo mucha gracia.

El pescado, rape al estilo chifa,que es como se llama a la cocina china-peruana, se prepara con un glaseado express. Así han bautizado este método que consiste en meter la llama dentro del wok para sellar la carne del rape y que no se pase al glasearla. Lo acompañaban espárragos blancos, chips de raíz de loto, sésamo negro y guisantes. El punto del pescado y ese ligero sabor a humo, qué, según leo en otros blogs, tanto molesta a algunos a mi me entusiasmó.

El muslo de pato canetón (¿será de los Hermanos Gómez Ortiz?), con colmenillas y un yogur de textura indescriptible, el conjunto me gustó bastante.

Los postres comienzan con un tocinillo de cielo de mango con pimienta rosa que aparece sobre la tapa de un vaso de yogur de cristal, dentro nos encontramos una cuajada de leche de coco con helado de cilantro y jengibre confitado. Vaya rico.

Tofee de chocolate con velo de te verde, cubierto de trufa blanca de verano  y mimosa de chocolate (bizcocho congelado y rallado) con cristales de sal y un bombón de jengibre. Un postre muy elaborado y además muy bueno.

Tomamos un café para terminar aunque luego pensamos que preferíamos té… demasiado tarde.

Me quedé pensando si hablar con el chef para felicitarlo y darle las gracias por el enlace que hizo en su antigua página de mi primer post sobre Diverxo. Hubo todo el tiempo mucha gente preguntando  y hablando con David así que al final no me atreví y se lo dije al camarero simpático que nos trató estupendamente y se llevó mi tarjeta. Otra vez será.

Solo me queda decir que esta vez fue incluso mejor que la anterior y que nos va a costar encontrar un restaurante que nos guste más.

Pierre Gagnaire

Para los que no seguisteis las aventuras gastronómicas en París que dibujaba en el blog Bocapequeña, voy a reeditar una selección de restaurantes con sus ilustraciones, para ver las imágenes más grandes solo hay que hacer clic.

No podía irme sin comer en Pierre Gagnaire, creía que no iba a ser posible por el precio, pero el menú del medio día era un poco más asequible (comparado con los otros claro), creo que unos 90€, asi que me decidí y reservé.

El restaurante está en el Hotel Balzac, aunque tiene una puerta de entrada propia desde la calle,al entrar los camareros muy amables me acompañan a mi mesa, redonda en el fondo de la sala, desde la que se ve la puerta de la cocina.

Escojo el menu del mediodía que se compone de una selección de entradas, un plato y postres variados, , los platos creo que eran a elegir entre dos.

Había 4 panes diferentespara elegir…tradicional,brioché, pain de harina de castaña y tejas de almendras y pistachos.

Como aperitivos una composición de pimientos, lard de colonatta, cebolla al vino blanco y anguila.

El primer plato es una muestra de 5 entradas diferentes en pequeñas cantidades, me parece perfecto para hacerse una idea de la cocina de este chef, considerado uno de los 5 mejores del mundo y adepto de las nuevas técnicas, que desarrolla junto a Herve This.

En la mesa aparecen 5 pequeñas muestras de platos diferentes, en platitos y boles de distintas formas.

El camarero los presenta y te dice por cual empezar para seguir luego el sentido de las agujas del reloj, yo hago esto en varias pasadas, aunque las raciones eran pequeñinas, para no que no se terminasen tan rápido y poder saborearlo mejor.

1- Tartare de boeuf, oeufs de saumon organiques, feuilles de dorade royale.

1-Tartar de buey, huevas de salmon orgánicas, hojas de dorada.

2-Infusion de Vadouvan, rapée de radis et petits coquillages au natural.

2-Infusión de Vadouvan*, rábano rallado y pequeños moluscos al natural.

*Le Vadouvan est un mélange de curry indo-pakistanais composé à l’origine d’oignon, d’ail, de graine de moutarde, de lentille d’Urid (petites lentilles vert foncé), de fenugrec, de cumin, de fenouil, de curcuma, de feuille de curry, d’huile de ricin, d’huile de sésame et d’huile de coco.

3- Mousseline de Pompadour en persillade, chair d’aubergines à l’origan, brochette d’escargots petits gris.

3- Muselina de Pompadour(tipo de patata) al perejil picado, carne de berenjena al orégano, brocheta de caracoles “petits gris”.

4- Moutarde de Shiitake en aigre-doux, pain d’épices croquant et champignons de Paris.

4- Mostaza de Shiitake en agridulce, pan de especias crujiente y champiñones de Paris.

5- Gras de seiche César aux tasggiasche, sorbet d’olive verte de Lucques.

5- Sepia César con olivas tasggiache, sorbete de oliva verde de Lucques.

A mi me prestan mucho este tipo de presentaciones porque permite probar muchas preparaciones diferentes y es como un juego.

Unas cosas me gustaron màs que otras pero algunas texturas me sorprendieron, como la muselina de patata, no me pareció agradable había algo de artificial, una textura como de goma, me recordó la textura de una crema que probé en una exposición-degustación de cocina molecular. Otros platos me gustaron màs, como el tartar que me pareció excelente.

Luego otro plato,

Velouté de cepes, chantilly de roquette et jeunes navets, sauté de girolles, poulet au curry.

Crema de boletus, chantilly de rúcula y nabos jóvenes, salteado de rebozuelos, pollo al curry.

El pollo era unos paquetinos crujientes con el pollo marinado al curry en el interior.

El plato principal el que más me gustó era

Lotte lardée, choux coeur de boeuf, quinoa,navets, marmelade de fenouil à la badiane.

Pixin (rape) mechado, choux de tomate “coeur de boeuf”, quinoa, nabos, mermelada de hinojo a la badiana (anis estrellado).

Los postres

Una selección de diferentes postres realizados con frutas de temporada, dulces y chocolate.

El chef salió a saludar y pude hablar un poquín con él.

Al salir el camarero que me acompañó a la puerta me preguntó un poco por mí y al decirle que era española y me gustaba descubrir restaurantes quiso saber si había estado en el Bulli, porque Pierre Gagnaire es un gran amigo suyo.

Sali bastante contenta aunque la textura de algunas preparaciones no me triunfó del todo.

Pierre Gagnaire, 6 Rue Balzac, 75008, Paris.

Quesería Valles del Oso

Todo empezó el año pasado, estuvimos en Gijón para ir al festival LEV, yo me acordé al pasar por Coalla de que había leido algo sobre un queso llamado Valles del Oso en un blog sobre gastronomía y entré a preguntar por curiosidad.

Lo tenían, pero íbamos directos al concierto, aún así, lo compramos y vino con nosotros, en el bolsillo del Saskin a ver Aphex Twin…

Ya en casa lo probamos y nos pareció excelente, investigando un poco me enteré que lo hacían con kefir y en la etiqueta descubrimos que la fábrica está muy cerca de la casa de los padres de Nacho. Lo apuntamos para la siguiente visita.

Éstas vacaciones nos acordamos y nos acercamos hasta Santo Adriano, que está un poco antes de llegar a Proaza.

Me fijé en un pequeño cartel en la carretera, al lado de una nave industrial y paramos.

La Quesería Valles del Oso está en  la Villa Tecnológica del Sabil, donde comienza la Senda del Oso.

En la puerta nos encontramos con un chico de mandil blanco que nos preguntó si queríamos comprar queso, una vez dentro charlamos y nos interesamos por visitar también la quesería.

Nuestro anfitrión resultó ser Xuan Carlos Villabrille, uno de los hermanos fundadores de esta empresa familiar, que nació con la ilusión de  recuperar un espacio rural como modo de vida, haciendo compatibles tradición y elaboración artesanal con tecnología y control.

De la mano de este maestro quesero pudimos visitar la cámara de maduración de los quesos, y ver el cuidado y la pasión que ponen en la  elaboración de estos quesos singulares, qué es como a ellos les gusta denominarlos.

La principal singularidad consiste en la utilización de kéfir como agente fermentador. Así elaboran varios tipos de queso, y como pudimos observar y probar siguen investigando en nuevos tipos y formatos de productos.

Ahora ofrecen los siguientes productos, que se pueden también adquirir en su página web

· Crema de Queso Fresco con Kefir (180 gr), maduración mínima 4 días, elaborado con leche de vaca pasteurizada.

· Queso de pasta blanda enmohecida con Kefir, maduración mínima 30 días, elaborado con leche de vaca pasteurizada.

· Queso Curado Artesano con Kefir, de 2 a 14 meses de maduración, elaborado con leche cruda de vaca.

Los quesos elaborados con leche cruda están sometidos a muchas normas y una maduración mínima de 60 días, pero de este tema que me interesa muchísimo ya hablaré el próximo día.

Tras la visita hicimos una cata de todos sus productos y algún experimento(delicioso, por cierto) en sus oficinas, quedamos impresionados con el sabor y textura inigualables de estos quesos. Nos fuimos con una caja llena, un poco de todo. Le agradezco enormemente a Xuan Carlos el recibimiento y la paciencia, nos encantó conocerle, y poder hablar con él. Me encantaría volver algún día y poder hacer un curso de elaboración de quesos.

Siguiendo sus recomendaciones visitamos la tienda de quesos Umm…que rico y el restaurante L’Alezna tapas donde el cocinero Pedro Martino y Raúl Villabrille, como sumiller, se unen para ofrecer una oferta gastrómica seria en un lugar de encuentro divertido.

Lo que allí encontramos fue una carta de tapas donde conviven lo tradicional y lo creativo, destacan las cuidadas elaboraciones y la calidad.

Yo destacaría la carta de vinos, con una estupenda y variada selección de vinos por copas, eso no es nada facil de encontrar.

Por supuesto allí también se pueden degustar los quesos de los hermanos Villabrille.

L’Alezna tapas está en la calle Celestino Álvarez nº5 -Bajo en Montecerrao, Oviedo.

Los quesos estaban tan ricos que se nos terminaron enseguida, así que no me voy a resistir y voy a llamar para pedir más

Se acerca una cata Pinchín de quesos… ¿alguien se apunta?


LA FOTO DEL QUESO DE PASTA BLANDA ES DEL BLOG  Los Diletantes

Diverxo

Para inaugurar la sección Bocapequeña voy a empezar con Diverxo, un restaurante que me encantó y que, aunque la visita fue ya en Abril y han cambiado de local, creo que es uno de los mejores que conozco. Espero volver pronto. Ellos encontraron esta crónica, les gustó y la enlazaron en su web.

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Diverxo fue uno de los regalos de cumpleaños de este año, era el primero de mi lista, la que hice al volver de Paris. Saskin no se acordó de ella para consultarla pero le debí hablar tantas veces de este restaurante que al final acertó.
Su chef David Muñoz cocina con un instinto que impresiona, fusionando cocina asiática, africana, peruana, española… todo lo que le inspiran sus viajes y el enorme trabajo de búsqueda de sabores, texturas y combinaciones, a menudo arriesgadas.

Cuando fuimos el local estaba en la calle Francisco Medrano 5, en el barrio de Tetuán asi que cogimos el bus y caminamos un cacho hasta llegar.
La puerta nos sorprendió, bastante escondida y un poco fea, no parece la de un restaurante.
Una vez dentro la zona de acogida es extraña, tanto como la puerta. No está delimitado claramente, no sabes si pasar o esperar…
Nos reciben amablemente y nos sientan en la primera mesa que está un poco arrinconada, como yo soy la del cumple me toca escoger y me siento cara a la sala, donde puedo observarlo todo.

La decoración de la sala es simple, las mesas y sillas bastante sobrias resaltadas por la mantelería rosa y las lámparas, supongo que inspiradas en la papiroflexia. No me encanta pero tampoco me molesta.

Nos explican los menus degustación (los únicos que hay, porque aqui no tienen carta por platos).
Había un menú express (dos aperitivos, dos primeros, pescado, carne y postre), un menú medio (dos aperitivos, cinco primeros, pescado, carne y dos postres) con posibilidad de aumentar los platos y un menu largo que se sirve solamente por la noche ya que hay que disponer de más de tres horas para probarlo.
Ahora leo en su web que estas propuestas han cambiado, a día de hoy (julio de 2009) sus menus son tres:
Menú Express: Consta de aperitivo, 2 primeros, pescado, carne y postre. Su precio es 50 Euros.
Menú Espress + 1: Consta de aperitivo, 3 primeros, pescado, carne y un postre. Su precio es 56 Euros.
Menú Espress + 2: Consta de aperitivo, 4 primeros, pescado, carne y un postre. Su precio es 62 Euros.
Cuento lo que probamos comenzando por el aperitivo, Judías de soja (edamame) con salsa de ají amarillo, hervidas y aderezadas con sesamo negro y sal, se comen mojadas en la salsa, que picaba pero bien. Yo ya las había probado en Kaiseki, en Paris. Son como los cacahuetes de los japoneses. Nos encantan por eso poco después las busqué y las conseguí en un chino especializado de mi barrio, congeladas.
Enseguida nos trajeron el segundo aperitivo Mejillón tigre estilo fusión, con escabeche de lima kéfir, sofrito de tomate y chile y huevas de pez volador, como nos vieron muy contemplativos nos metieron un poco de prisa porque el siguiente plato saldría enseguida.
Una crema ligera de sabor cítrico y algo dulce cubría los demás ingredientes, en un juego de sabores y texturas como el crujiente de esas huevas de pez volador sobre la untuosidad del escabeche.
Un magnífico comienzo, nos quedamos sonriendo e imaginando como iba a ser el resto.

Seguimos con el Dim sum de guiso de chipirones con tuétano, con sopa de chalotas asadas y crujiente de arroz picante servido con un té verde con coco. Un plato excelente de sabor, presentación y originalidad.
Me impresionó tanto que quise repetirlo unos días después en una comida que ofrecí a los amigos y mi resultado fué muy distinto a éste…

Dim sum de zanahoria y conejo estofado, la zanahoria preparada de cinco formas diferentes (crujiente, en puré, en espuma, baby escabechada y su zumo coloreando la masa del dim sum) y el conejo cocinado a las cinco especias chinas. Acompañado de un té verde (gunpowder) con hierbabuena. Un plato muy sabroso que también nos gustó mucho.

El tercer entrante era la “Gamba frita al revés”; una fina lámina de gamba que se frie rociándola de aceite muy caliente. El yuzu, la soja y una sabrosa y ligera mayonesa templada remataban el plato.
Nos gustó mucho la panceta ibérica al estilo Dong Po, cocinada durante 3 días para conseguir esa delicada textura sin perder su potente sabor. El puré de apionabo, el pack choi y la pasta kataifi (una pasta de origen griego elaborada del mismo modo que la pasta philo pero presentada en forma de finos fideos como de cabello de ángel) combinaban perfectamente con ella.

Y otro de mis platos preferidos, el Chupe Tailandés, una sopa típica peruana a la que David Muñoz añade toques como la leche de coco, servido con pequeños enokis y la cabeza de cigala aparte, a mí me encantó. Mi pasión por las sopas empezó con William Ledeuil y mis variaciones de éste chupe han sido las protagonistas de nuestra cocina esta primavera.

Llegó el pescado, Raya al carbón con salsa XO “versión ibérica”, tirabeques y judías de Kenia (XO original: vieira seca, gamba seca, ajo, jengibre, chile, jamón de jinjhua y pescado seco. Versión ibérica: crema de jabugo y mojama rallada en vez de jamón chino y pescado seco). Estas explicaciones eran dadas por los camareros durante toda la comida, he leído críticas en blogs sobre ésto. Les resultaba, a algunos, pesado y a otros, grupo en el que me incluyo, muy interesante.
Y la carne, vaca roja gallega con mojo canario-nikkey, miso en polvo, quinoto de trompetas de la muerte, idiazabal y puré de coliflor. Carne tierna, con el punto perfecto y el sabor potente del mojo. El quinoto estaba muy rico.
Los postres comenzaban con la mousse de chocolate blanco con sorbete de manzana verde, apio y espuma aceite de oliva arbequina, muy refrescante y buenísimo.
Para terminar, leche frita a la hierba limón con sorbete de mora y wasabi. Me gustó menos que el anterior lo que no quiere decir que estuviese malo.
Para acompañar la comida tomamos un godello, Viña Somoza, Valdeorras 2007. Aconsejados por el sumiller que acertó con este vino que se adaptaba bastante bien a los tan diferentes sabores de la comida. Yo pienso que un cava también hubiera estado bien.
Con la carne tomamos una copa de Jumilla, La Hermita 2007.
Yo quería hablar con el chef que estaba escondido y cuando salió, otro chico, creo que cocinero también, se me adelantó y seguían hablando cuando decidimos irnos, así que tengo que volver otro día y además conocer el nuevo local en la calle Pensamiento nº 28.
Salimos alucinados de este restaurante que era el primero de la lista y lo seguirá siendo mucho tiempo.

Bocapequeña

Aqui está Bocapequeña, una nueva sección de este blog, en la que comento mis visitas a restaurantes ilustrándolas con un dibujín.
Como ahora no voy a muchos, voy a comenzar publicando por los que he pasado durante estos últimos años, casi todos en Paris.
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Les Ambassadeurs

Esta primavera antes de mi vuelta a España, me organicé un tour gastronómico por una pequeña seleccion de restaurantes franceses.Una especie de regalo de despedida.
El restaurante Les Ambassadeurs dentro del Hotel Crillon en la “place de la Concorde”.
Había oido hablar del “menu afaire” a 80€ muy interensante, por desgracia mi reserva era para un sábado, día en el que no se sirve este menu.
Comí a la carta aunque era bastante más caro de lo previsto, eso me impidió disfrutar totalmente de la experiencia, pero como ya estaba sentada a la mesa opté por una buena comida evitando algunas cosas que dispararían la cuenta.
Era el primer gran restaurante que visitaba y me impresionó.
La sala, la mesa, la decoración… es un mágnifico palacio pero sobretodo captó mi atención el desfile de camareros solícitos y discretos, nunca me había servido una brigada profesional, fue muy interesante verlo de cerca.
Escogí dos platos sin vino, ¡no hace falta postre cuando hay un monton de dulces y pastelinos!
Para comenzar el chef Jean-François Piège propone el “plateau tele” inspirandose en el concepto de bandeja de comida que comemos frente a la tele como aperitivo.
“émulsion de betterave” emulsión de remolacha, “langoustine en émulsion” langostino en emulsión, “cromesqui à la brandade de morue” “cromesqui” a la brandada de bacalao,”cigare au taboulé” cigarro al taboulé(ensalada de cuscus), “bonbon de beurre à la truffe” caramelo de mantequilla trufada.
Escogí como primer plato “l’araignée de mer decortiquée, en salade et vinaigre fumé et en bouillon au satay“,Centollo pelado en ensalada y vinagre ahumado y caldo al satay, continué con el “turbot sauvage laqué avec des carottes” rodaballo salvaje lacado con zanahorias,.
No tomé postre pero pude savorear todas estas delicias…

FRANÇAIS
Ce printemps, avant mon retour en Espagne, j’ai fait un tour gastronomique dans une petite selection de bons restaurants français, une sorte de cadeau de adieux.
Le restaurant Les Ambassadeurs est à l’interieur de l’Hôtel Crillon dans la place de la Concorde.
J’avais écouté parler d’un menu affaire à 80€ très intéressant, malheureusement j’avais reussit à réserver un samedi et ce menu n’était pas valable ce jour là.
J’ai mangé à la carte et c’était plus cher que ce que j’avais prevu, ça m’a un peu gaché le plaisir
mais comme j’étais déjà atablée finalment j’ai profité d’un bon déjeuner avec quelques restrictions de ma part.
C’était le premier grand restaurant que je visitais et ça ma impressionné, la salle, la table, la decoration,c’est un palais magnique, mais sûrtout le défile des serveurs attentionnés et discrets, je n’avais jamais été servie pour une brigade professionnel, c’était très interesant voir tout ça.
J’ai choisit deux plats et je n’ai pas pris du vin.
Mais pas besoin de dessert quand il y a plein de mignardises!
Pour commencer le chef Jean-François Piège propose le “plateau tele” en amuse bouche émulsion de betterave, langoustine en émulsion, cromesqui à la brandade de morue, cigare au taboulé, bonbon de beurre à la truffe.
En entrée j’ai pris l’araignée de mer decortiquée, en salade et vinaigre fumé et en bouillon au satay, et j’ai continue avec le turbot sauvage laqué avec des carottes.
Je n’ai pas pris de dessert mais j’ai eu le droit a toutes ces mignardises …

Dirección:

Les Ambassadeurs, 10, Place de la Concorde, 75008 Paris, Metro Concorde o Madeleine, RER Musée d’Orsay o Invalides.